Como la canción perfecta, como esa nana que necesitas escuchar después de un día larguísimo para sumergirte en el más profundo de los sueños. Placentera, feliz y delicadamente.
Apoyada en la salida de emergencia, a dos filas suyas, le miraba atenta e hipnóticamente, y sonreía como una boba porque las horas ya pesaban en mis párpados y no me imaginaba mejor forma de irme a la cama que ese momento.
El amor debe ser algo parecido a un concierto de Jacabo Serra: una sensación de tranquilidad absoluta que no quieres que acabe nunca. Un lugar en el que todo tiene sentido.
Y además de Albacete.
You were in the corner...
beautiful and rare
I had found a treasure
that is how I felt...
Home is when I'm with you...
leaving makes me faint,
but if you... would have me
I would like to stay
There's a place where everything makes sense
We are gonna fly away...
Don't look back it's time for us to part
We are gonna fly away...
They won't always like us
They may turn their heads
don't mind the reaction
I won't go away...
There's a place where everything makes sense
We are gonna fly away...
Don't look back it's time for us to part
We are gonna fly away...
When I'm in my eighties
I want you to say:
"We had such a great life
wouldn't change a day"
Jacobo Serra - Fly Away
Disco: Don't Give Up (2014)
Las reglas han cambiado, eso está más que claro. Antes, cuando todo se quedaba en el "soy demasiado parda para enterarme de algo", iba y venía sin tener conciencia de nada, ignorando la vida, caminando sin saber que si hubiese girado la cabeza 45 grados a la izquierda habría descubierto a alguien mirando de reojo.
Ahora, que ya he tenido que pasar por eso y haberlo vivido incansable e incesantemente toda la vida porque "aquí la que no liga es porque no quiere", me encuentro de frente con las palabras, porque las miradas de reojo han pasado a segundo plano. Porque ahora van más de frente que nunca. Ahora tienen voz y voto, y tienen manos y piernas. Y no todo nos vale. Las reglas cambiaron y pasamos a mayores.
Tener la misma edad no significa haber vivido lo mismo, ni ser iguales, ni siquiera supone querer lo mismo en un momento determinado. Pero eso sólo lo sabemos cuando nos paramos a preguntarle a la otra persona qué es lo que quiere, no dando por supuesto que querrá lo mismo que nosotros por el mero hecho de encontrarnos en situaciones parecidas, y, haciendo caso omiso a lo que dice por creerla poseida por el espíritu de la inocencia o la modestia.
No se nos pasa por la cabeza que la otra persona se sienta intimidada porque nosotros no lo estamos, porque para nosotros es natural. No entendemos que no todos tenemos la misma prisa ni las mismas ganas, ni mucho menos una necesidad que hay que cubrir de inmediato...
En esta vida hay personas que nacieron para comerse el mundo y otras para ser comidas
por él, y cuando dos elementos de cada lado se encuentran el resultado
puede ser insignificante, maravilloso o terriblemente catastrófico... o, incluso, una mezcla absurda de las tres cosas...
Y todo por esa barba... ¡por esa maldita barba!...
Nunca
te esperas que el roce de una barba pueda provocar el recuerdo nítido
del momento en que se hizo. Esperas recordar un olor, una frase, una
mirada, una voz... todas esas cosas de las que hablan las canciones y que parecen
tan bonitas... pero nunca del roce de una barba, ni de la vergüenza que te provoca un Whatsapp, ni tampoco de la violencia que te envuelve al sentir que invaden tu
espacio vital. Incomodidad y atracción fundidas a la vez, infundidas a
cada segundo por un mismo ser... La contradicción de
sentir deseo y razón a la par, de pensar que se nos escapa el
tiempo o que por el contrario se acabó hace milésimas de segundo, cuando
había una respuesta que dar. Cuando había que decir que "sí". Un "sí" instantáneo. Veloz. Veraz. Voraz. Con la misma
rapidez con la que respondes al sonido de la música cantando esa canción
que te sabes de memoria. Con el ansia viva de querer las cosas "ya" y que
no haya "peros" por delante...
Levante...
Eso es lo que pasó... que llegó el viento de Levante y me levantó la falda... Trastocó mis esquemas y movió las fichas de sitio... Tocó acordes, desafinó, puso el tablero en otro lugar...
Me desubicó. Y desde la distancia me hizo contemplar el crecimiento imparable de lo que era sólo un juego...
Palacio de los Deportes de Madrid (Barclaycard Center), 6 de octubre de 2015
Teloneros: Berri Txarrak y Refused
I don't want to be here anymore...
I don't want to be here anymore...
Pues eso me pasaba a mí, que no quería estar allí más, que no quería seguir escuchando. Que el precio de las entradas merecía algo más que una voz quebrada, apenas perceptible y tapada por la música la mayor parte del tiempo.
Sensaciones agridulces que se encuentran cuando las expectativas y la realidad chocan estrepitosamente. Reacciones de mala leche y resignación que se intercalan con melodías enérgicas que por narices hacen que les prestes atención. Porque sí. Porque las has escuchado cien veces. Porque merecen la pena. Porque ellas sí lo merecen.
Pero al final el regusto amargo pesa más que cualquier otra cosa y una se va a casa con la convicción de no volver a pasar por lo mismo en mucho tiempo.
Matthieu Culleron: Let's talk about Special K. To begin, lot of people don't know what it is exactly.
Brian Molko: Well, it is Special k, the name for a street drug, the ketamine. I took it once 10 years ago and they gave it in the 1950's to the astronauts to create the sensation os anti-gravity, and it really feels like that.
Matthieu Culleron: Now it i an anesthetic for elephant, honestly...
Brian Molko: Yeah (laughs). And I don't recommend it. It's really... once was enough. but the song is also a theme that runs on a few songs on the album wich compares the drugs to love. And on Special K it compares the rise... the rise on a illegal substance and the feeling that we feel when we fall... when we find love at first sight. They are quite similar. but the moral of the story is that everything that goes up must be come down.
Matthieu Culleron: The come down is sometimes hard.
Brian Molko: Absolutly, yeah, really hard.
Brian Molko, interview radio Le Mouv', October 10th 2000
Hoy, soy la Mujer Maravilla... soy lo mejor de la vida... no encontrarás nada igual...
Sentimientos de mierda con música popera. Con melodías pegadizas y compases repetitivos que no hacen más que confundir el mensaje. Como Whatsapp, como las redes sociales, como el "ok" que pones a modo de "no tienes ni puta idea pero paso de discutir con retrasad@s".
Sentir que hoy no es tu día, que nadie te entiende lo expliques como lo expliques. Que tú misma no lo entiendes te lo expliquen como te lo expliquen. Días obtusos sí, días de mierda. La sensación esa de querer volver al agujero del que saliste porque alguien ha aparecido, ha abierto la boca, ha dado por hecho algo de lo que tu comprensión lectora y tú estabais aún a la espera. La capacidad de algunas personas para hacerte sentir el ser más inútil e idiota del mundo. Las ganas de llover, de tronar, de leer mil veces lo mismo sin llegar a la misma conclusión que el resto. Sentirse E.T. en un planeta lleno de humanos y lejos de tu casa. La maldita manía de hablarle mal a la gente, a voces, sin educación, sin tacto alguno...
Y al final, resurgir como el Ave Fénix pero con la boca pequeña, prometiendo que ésta es la última vez, que tu eres mejor que todo eso y tapándote los oídos para no escuchar cómo la conciencia pregona a grito pelao que: NO TE LO CREES NI TÚ.
Hoy...
todo parece distinto
como si el mundo quisiera
que me pusiera a llorar
Hoy...
el sol no brilla conmigo
Soy mi peor enemigo
Creo que me caigo mal
Porque hoy tengo la energía de mi propio funeral...
Y así somos los seres humanos. Incapaces de ser sinceros. Jugando con los sentimientos según nos plazca. Irónicos, capciosos, temerosos de que otros descubran lo que sentimos de verdad y utilizando estratagemas de todo tipo para decir lo que queremos decir sin llegar a decirlo. Aunque suponga hacer daño a la otra persona. Por miedo. Por vergüenza. Porque estamos bloqueados.
-Sherlock: Por favor no te sientas obligada a decirme que ha sido asombroso. John ha expresado esa idea en todas las variantes disponibles.
-Irene Adler: Le haría mío aquí mismo, en esta mesa, hasta que me suplicara piedad dos veces.
-Sherlock: No he suplicado piedad en mi vida.
-Irene Adler: Dos veces.
…
-Sherlock: No.
-Irene Adler: ¿Perdón?
-Sherlock: He dicho que no. Por los pelos, pero no. Te has dejado llevar. El juego era muy elaborado. Estabas disfrutando demasiado.
-Irene Adler: ¿Demasiado? Nunca es demasiado.
-Sherlock: Disfrutar de la emoción de la cacería está bien. Ansiar la diversión del juego, lo entiendo perfectamente. Pero ¿el sentimiento? El sentimiento es un defecto químico de los perdedores.
-Irene Adler: ¿Sentimiento? ¿Pero qué dices?
-Sherlock: Tú.
-Irene Adler: Por Dios… pobrecillo… ¿no creerás de verdad que me interesabas? ¿Por qué? ¿Por qué eres el gran Sherlock Holmes, el inteligente detective de la gorrita?
-Sherlock: No… Porque te tomé el pulso. Acelerado, pupilas dilatadas. Me figuro que John Watson cree que el amor es un misterio para mí pero la química es sencillísima y muy destructiva. Cuando nos conocimos me dijiste que el disfraz es un autorretrato. Que razón tenías. La combinación de tu caja fuerte, tus medidas… pero esto es mucho más íntimo. Es tú corazón. Y jamás deberías dejar que gobernara tu mente. Podrías haber elegido un número al azar y haberte ido de aquí con todo, pero no pudiste resistirlo. Siempre he dado por hecho que el amor es una desventaja peligrosa. Gracias por la prueba definitiva.
-Irene Adler: Todo lo que dije era mentira. Estaba siguiendo el juego.
-Sherlock: Lo sé. Y ahora, estás perdiendo.
Lo bueno, es que, al final, nuestros sentimientos siempre acaban delatándonos y consiguen que sonriamos mientras nuestras pupilas se dilatan.
I AM
_ _ _ _LOCKED
Sherlock - 2x01 : Sherlocked
David Arnold and Michael Price - Sherlocked
Forma parte de la BSO de la segunda temporada de Sherlock (2012)
A veces El Frío llega cuando menos te lo esperas. Les pasa a los personajes de Juego de Tronos y nos pasa a nosotros en la vida real.
Las relaciones, que son como las estaciones del año: cíclicas; se estancan en invierno cuando llegan a su fin, y depende de cómo seas te congelas más o menos por dentro, o pasas por una época de destemplamiento. Sin más.
Yo, tan fiel a Diciembre, me congelo de pies a cabeza, y el corazón, claro, no va a parte. Tengo la absurda capacidad de quedarme como el muñeco de Cavern of the Evil Wizard, el videojuego al que juega Josh Baskin en la película BIG. "With luck, you will thaw in several million years".
Congelarse y seguir adelante, seguir viviendo sin vivir. Esa es la cuestión...
Y se hace, claro que se hace, porque parece díficil pero no lo es, porque al final todo se reduce a lo mismo: la importancia que se le den a las cosas, las expectativas y el punto de vista con que se mire. Por eso, también, cuando menos te lo esperas llega el calor y con él El deshielo. Y la vida. Y las noches en las que te vas a la cama con el saber del deber cumplido, con la sonrisita tonta en la boca. Con las manos y los pies calientes y con el corazón bombeando de nuevo.
Agosto: tienes el sabor de todos los helados y conocerte ha sido un inmenso placer :)